Meditación Activa

La meditación activa es uno de los conceptos centrales de la psicología integral. Para algunas personas tal vez resulte novedoso y para otras no.

“Meditación activa es una forma de vivir la vida diaria poniendo más atención, concentración, memoria y discernimiento en la mayor cantidad de tareas que realizamos, evaluando las consecuencias y desapegándonos del resultado”.

Profundizando el concepto de la meditación activa, es atención sin intención. Tratar de vivir nuestra vida cotidiana así. Descartar la intención de un resultado específico de acuerdo con nuestro deseo personal o aquello que hemos planificado. Algunas veces puede coincidir el resultado planificado con el resultado real final, pero la mayoría de las veces no coincide. De esa forma, estaremos disponibles a recibir lo que la vida tiene para darnos. No estaremos tan ansiosos ni angustiados esperando. O, dicho de otro modo, el nivel de ansiedad y angustia será tolerable o normal. Es meditación en acción con los ojos abiertos y viviendo de la mejor manera posible para uno y para los demás.

Si estamos en una situación, y queremos cambiar lo que observamos sin importar las consecuencias que generemos hacia los demás, estaremos haciendo daño, porque estaremos haciendo lo que nosotros queremos de la vida. Es reflexionar sobre el bien común, o sea el bien de todos, antes de accionar.

Por lo tanto, no es lo que nosotros queremos, es lo que entendemos. Y nosotros tenemos que tratar de hacer lo que es el bien de todos, no tan solo para nosotros. Es el bien común el que nos permite relacionarnos y vivir en sociedad si lo ponemos como foco de atención. De tal forma, podemos ir disminuyendo el egoísmo de nuestra vida diaria cada uno a su forma y a su tiempo, pero a conciencia y voluntad.

Si todas las personas hiciéramos aquello que nos viene en gana porque sí y no nos importara el resto, sería un caos la sociedad. ¿Quién quiere vivir en el desorden general? Seguro que casi nadie, pero millones de personas así lo hacen. Colaboran actualmente para la destrucción del orden social en todos los países del mundo haciendo innumerables acciones diarias, dejando de lado el bien común como si no fuera algo importante.

Poder vivir en armonía en nuestro planeta tal vez suena como un concepto inalcanzable en la actualidad. Muchos seres humanos hemos olvidado cómo es vivir con simpleza. Un ejemplo claro de esto es lo fácil que debería ser para nosotros vivir en armonía con la naturaleza. Nosotros, al igual que los animales, somos habitantes de esta Tierra y no deberíamos tener grandes problemas para poder vivir en armonía con ella. Sin embargo, es muy frecuente tener la sensación de impotencia o desazón por no poder encontrar un poco de serenidad en nuestra vida cotidiana. Está claro que es una utopía aspirar a la armonía de todo el planeta. Pero sí es realidad y sí es posible lograr armonía en el mundo interno para luego compartirla con los demás. Hay muchas personas realizando sus propios cambios internos en este momento y compartiendo los beneficios con otros. Son hombres y mujeres que van viviendo con mayor armonía en sus vidas como resultado del esfuerzo de la meditación activa. Ese es uno de los objetivos de la psicología integral.

Muchas personas hemos conocido diferentes cultos, religiones, filosofías y terapias. Las principales corrientes históricas de pensamiento, religiosas y terapéuticas poseen núcleos similares en su literatura y objetivos para alcanzar. Aquello que las diferencia son las metodologías que utilizan.

Sin embargo, es frecuente que cada grupo académico, cada institución educativa, cada organización religiosa, cada profesional de la salud al que uno puede acudir dice tener la verdad. ¿La verdad? ¿Cuál? Es probable que tengan porciones de conocimiento, porciones de verdad. Pero la verdad sobre las preguntas que tenemos los seres humanos se encuentra en el mundo interior. Existen respuestas verdaderas a las preguntas de cada persona en su interior. En la Esencia que cada uno es.

Hay personas que trabajan desarrollando tareas de guías de otros seres humanos, como es el caso de políticos, sacerdotes, rabinos, pastores, orantes, docentes, capacitadores, líderes de distintas instituciones, etc. Esas personas pueden llamar la atención de los demás sobre sí mismos, generando dependencias, confusión y cayendo en la superficialidad que no es el camino del crecimiento interior. O la verdadera ayuda que va a lo profundo del otro y que apunta a respetar la libre elección. Desde allí acompañar y guiar desde la conciencia que se ha alcanzado hasta ese momento. Es una relación que favorece a ambas partes.

Históricamente, los seres humanos hemos tratado de dominar el mundo y controlarlo todo. Sin embargo, tal vez es lo contrario a esto lo que trae serenidad. Si un número mayoritario de personas tratara de vivir haciendo las mismas actividades, pero de manera más respetuosa con los demás y con mayor simpleza, lograr más armonía y paz. Si bien esto puede parecer obvio, se nos ha hecho muy difícil a los seres humanos, entender lo que significa vivir con serenidad o el significado de una vida simple. En general, lo confundimos con vivir en la pobreza material y muchos incluso tratan de huir de eso.

Hoy existe una gran cantidad de personas dedicando su vida a buscar inconscientemente excesos de lo estrafalario, lo raro y superficial. Todo eso resulta pasajero. Por ejemplo, de comidas, con bebidas dañinas para la salud, abusando de sustancias químicas de laboratorio como diversión, queriendo comprar ropa solo para tener cierta jerarquía, buscando realizar la mayor cantidad de viajes de placer posible, soñando con casas lo más lujosas posibles, orientando a la sexualidad como si fuera un deporte, practicando creencias espirituales sin profundizar demasiado, desarrollando deportes que ponen en riesgo real la vida, cirugías estéticas sin necesidad, etc. Algunas personas logran mayor cantidad de las acciones mencionadas y otras, menos. Pero muchas viven la fantasía mental igual descuidando la vida que es el bien más preciado. Claramente es un camino guiado por la personalidad defectuosa y alejada de la Esencia. Es la mente y sus caprichos. A modo de síntesis, esa forma de vivir no nos brinda paz ni salud. Esto queda a la vista de aquel que quiera ver.

La vida cotidiana nos ofrece la oportunidad de poder disfrutar de los momentos presentes del día, reflexionar sobre ello y plantearnos cambios para mejorar nuestra vida futura. Sin embargo, muchas veces volvemos a cometer los mismos errores del pasado. Estamos de alguna forma atrapados en nuestras propias limitaciones sin poder avanzar. Pero el tiempo pasa y los años también con rapidez. Esto ocurre hasta el día en que decidimos decir basta y nos dedicamos al cambio. Es difícil salir de la repetición de errores que cometemos constantemente. No obstante, no es imposible. Por el contrario, es posible con esfuerzo, proporcionarnos momentos en nuestro día donde poder practicar más la meditación activa. Hacerlo nos permite ejercitar, salir de la situación en donde nos encontramos y evaluarla como si estuviésemos afuera a modo de “observadores de nosotros mismos”. Incluso para los que vivimos en ciudades, nada nos impide hacer ciertos ejercicios para descansar la mente y obtener los beneficios de mayores momentos de tranquilidad verdadera.

Nosotros podemos encontrar los recursos interiores propios para apoyarnos en la vida cotidiana independientemente de los problemas que nos toque enfrentar. Si para ello es necesario pedir ayuda, así debe ser. De lo contrario, caeríamos en el orgullo, que es una de las formas del ego.

Es verdaderamente posible enfrentar el día con mayor confianza, fortaleza y mayor armonía interior. No es inalcanzable y no pasa por tener una cuenta bancaria abultada. Pasa por la dedicación a cuidar de la vida que tenemos antes de que sea tarde.

Cada uno de nosotros es una parte del Todo. Las acciones de una persona repercuten en el resto. Aunque algunos no lo vean, así es. Podemos ver un todo parcial compuesto por el planeta Tierra y todos los seres vivos que vivimos aquí y conformamos un sistema terrestre donde la naturaleza y todo su esplendor mandan. Este conjunto está en constante movimiento. Todo se mueve. En todos los seres vivos, al morir físicamente, se dan procesos de transformación de los átomos que se descomponen y se reagrupan en otras formas. Esto se produce por la interrelación permanente que existe entre ángeles, maestros, seres humanos, animales, plantas y minerales.

Cuando nos damos cuenta de la importancia de controlar nuestra mente y estar en contacto con la naturaleza esencial, aunque sea por momentos, podemos llegar al punto de encontrar la verdadera Esencia que cada uno es. Los cuerpos mental, emocional y físico que poseemos siempre están en movimiento, incluso cuando dormimos.

“Cuando encontramos la fuerza para estar en armonía con nuestra mente, estaremos en armonía con nosotros mismos”.