Visión de salud y enfermedad

Es necesario considerar a la salud conformada por la unidad de las cuatro dimensiones. Dimensión esencial, dimensión mental, dimensión emocional y dimensión física. Tratar de comprender la salud dejando de lado a alguna de ellas es algo incompleto para este siglo XXI en el que vivimos.

Si tenemos en cuenta que los seres humanos estamos constituidos por una dimensión esencial o espiritual, podremos ver que esta también puede repercutir en las otras dimensiones. De hecho, la Esencia de lo que cada uno es, da origen a las otras tres dimensiones o planos de existencia.

La salud ya no se puede entender tan solo como un equilibrio entre elementos orgánicos y mentales, sino que la salud también se puede entender más integralmente. De esta manera, podemos considerar que la dimensión o plano esencial forma parte de la constitución del ser humano y proporcionar herramientas para el proceso de sanación o curación, así como de dificultades, cuando no está equilibrada. Siempre integrada con la mental, emocional y física. De lo contrario, podríamos caer en algún tipo de reduccionismo dejando fuera alguna de las dimensiones nombradas.

A raíz de lo anteriormente mencionado es que donde ponemos nuestra atención y nuestra concentración es en donde nos desarrollaremos. Puede ser hacia la integración de las cuatro dimensiones o la desintegración de las mismas en la enfermedad mental y física. El enfoque de la psicología integral propone una visión sobre la manera de descubrir la raíz de las enfermedades mentales y su forma de salida para su curación.

Siguiendo esta descripción de la salud, es observable que la causa de la enfermedad mental es a su vez una proliferación de los defectos del ser humano, tales como la ira, el orgullo, la vanidad, la gula, la avaricia, la lujuria y la pereza. Esta situación de desajuste o desorden interior se manifiesta en enfermedades como la depresión, ataque de pánico, trastorno ansiedad generalizada, trastorno bipolar, psicosis, etc.

A partir del entendimiento del verdadero origen de las diferentes enfermedades mentales, es necesario decir, que los abordajes terapéuticos efectivos son los que pueden ayudar al consultante a desarrollar la propia conciencia de los orígenes de sus padecimientos.

En primera instancia, es necesario para el desarrollo de la salud el conocimiento sobre las barreras que se presentan en el proceso de aprendizaje que son el miedo y la indolencia a descubrir la realidad interior. En segunda instancia, el conocimiento de la forma de desarrollar o perfeccionar las virtudes que poseemos en potencia y la contrapartida que es la disminución de los defectos.

De esta manera, se genera la posibilidad de la alquimia interna o curación. La lista de virtudes es extensa, pero entre otras podemos nombrar a la serenidad, la humildad, la sinceridad, la sobriedad, el desapego, la mesura, la voluntad, la armonía, la tranquilidad, la paz, el respeto, la prudencia, el equilibrio, la consideración, la compasión, el entendimiento, etc.

Visión de la salud

Como está mencionado precedentemente, somos una Esencia y tenemos una mente, emociones y un cuerpo físico que nos permiten la expresión. Nos es posible la comunicación en la vida con otras personas y tener la posibilidad de crecer, mejorar, solucionando los problemas que nos van apareciendo. La salud se logra buscando equilibrar la esencia con la mente, la emoción y el cuerpo. Es una construcción deliberada y consiente.

El cuerpo no es una máquina independiente del resto de las dimensiones en la que se puede arreglar o cambiar alguna pieza cuando se rompe o no funciona. Cada parte del cuerpo tiene una relación específica con los temas de la vida mental y emocional. Si bien la medicina ha avanzado en tratamientos y cirugías reconstitutivas, aún está lejos de determinar las claves generadoras de salud, así como los tratamientos para la curación en el caso de muchas enfermedades que hoy son misterios para resolver.

En esta concepción de salud, el cuidado del físico sigue siendo una parte fundamental. Dicho en otros términos, muchas veces los síntomas físicos o enfermedades se trasforman en lo urgente y hay que atenderlos de la mejor manera posible. Es lo urgente, pero no lo más importante. El camino hacia el entendimiento de la salud integral requiere que podamos ir comprendiendo que su origen es alimentar a través de la conciencia las virtudes que todos poseemos en nuestro interior a modo de remedios para los padecimientos y sufrimientos. Eso es lo importante. Las 7 virtudes primordiales de los seres humanos: serenidad, humildad, sinceridad, sobriedad, desapego, mesura y voluntad.

Cuando hay una enfermedad física, la curación o mejoría es altamente más probable cuando podemos contemplar la totalidad compuesta por la Esencia que somos y los tres cuerpos de expresión que tenemos: mental, emocional y físico. Al entender las causas del padecimiento mental y emocional, entenderemos mejor la enfermedad física. Precisamente este enfoque propone movilizar la totalidad de la persona hacia el proceso de curación. Además de atender a los tratamientos médicos cuando hay una enfermedad, es una obligación personal asumir el protagonismo en la tarea de recuperar la salud o incrementarla. Existen diferentes grados de salud. A partir de esta mirada, los límites de la responsabilidad del paciente se extienden mucho más allá de llevar su cuerpo físico al médico.

Visión de la Enfermedad

Partiendo de la concepción de salud expuesta, el cuerpo físico es lo último que se enferma en un ser humano. La enfermedad se origina por desatención alrededor de la Esencia, luego se infecta la mente con pensamientos negativos, posteriormente despierta emociones negativas, dolor y sufrimiento, y llega finalmente al síntoma físico.

La patología física es la que se puede ver con estudios y diagnósticos médicos. Como se mencionó, su origen es una consecuencia de un problema general de toda la persona. Habitualmente, los problemas sin resolver en el transcurso del tiempo en la vida de una persona van generando un estado interior de sufrimiento y con ello todo se va debilitando hasta las defensas del sistema inmunológico.

De modo que, para comprender mejor el proceso de enfermedad, debemos poder ver nuestros pensamientos y emociones negativas o problemáticas en torno siempre a situaciones pasadas y presentes. Es decir, todo aquello que nos da miedo, nos duele, nos angustia o de lo cual dependemos. Para poder entender la realidad emocional en nuestro interior, es necesario previamente observar nuestra realidad mental. Más concretamente qué tipo de pensamientos tenemos en relación con qué temas. Esta tarea de observación interior es parte del crecimiento de un ser humano. Ese trabajo lo podemos hacer desde la Esencia que uno es. El Ser es el único que puede observar qué es lo que ocurre en los pensamientos de la mente, en las emociones y finalmente puede entender mejor el padecimiento físico o síntomas del cuerpo.

La enfermedad del cuerpo en sus múltiples manifestaciones la vivimos cuando no estuvimos atentos a las señales de alarma que este nos proporcionó antes de enfermar. Ese proceso de alerta es gradual. Justamente, es para prestar atención y tratar de entender el mensaje de que algo hay que cambiar. Cada síntoma trae un mensaje de alguna costumbre o hábito que debemos modificar sí o sí. De lo contrario, deviene la enfermedad y debemos acudir a tratamientos médicos, psicológicos, farmacológicos y en ciertos casos intervenciones quirúrgicas para su atención.

En síntesis, la enfermedad se origina en una desatención en el plano del Ser. Es cuando descuidamos nuestras necesidades interiores de paz y vivimos mucho tiempo satisfaciendo las necesidades de innumerables pensamientos que viven en nuestra mente. La mente por sí sola es incapaz de comprender los límites de la salud y la enfermedad. Por ello que a nivel de pensamientos siempre hay excesos, adicciones y dependencias. Eso lo trasladamos a nivel de conductas con los alimentos, las bebidas, las relaciones interpersonales, los deportes, el trabajo, las compras, las colecciones, etc. Las necesidades materiales corresponden a la vida física que tenemos y las necesidades esenciales corresponden a la vida esencial de la cual formamos parte.

El orden natural esencia – mente – emociones – cuerpo nos define como un todo integral. Así es la conformación de un ser humano. Muchas personas niegan la existencia del Ser y son las que generalmente más enfermedades padecen. Al no ver el orden de las dimensiones, no se entiende cómo proceder y como consecuencia hay un aumento de la enfermedad mental y física en el mundo incluyendo a millones de personas no diagnosticadas ni tratadas.